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EL poder de la entrega
El Centro de Restauración
Neurológica de La Habana consigue mejoras del 60% en sus pacientes
gracias a siete horas diarias de rehabilitación, frente a las
tres semanales que se aplican en Europa.
JUAN JESÚS AZNÁREZ
(EL PAÍS • SALUD Sábado 12 de diciembre de
2009)
Músculo que no se mueve, se atrofia, y en el cerebro también. Por eso, con mucha dedicación al paciente, con siete horas de rehabilitación diarias, se pueden recuperar funciones neuronales perdidas y mejorar la calidad de vida. Estos avances pueden conseguirse incluso en enfermedades como el parkinson o el Alzheimer”, subraya el subdirector ejecutivo del Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN) de La Habana, Emilio Villa, que ha visitado España para conocer instalaciones médicas e intercambiar experiencias con colegas de Madrid, Valencia o Pamplona. “El tejido nervioso es redundante. Tenemos más que el que necesitamos y podemos emplear esa reserva en ayudar a los pacientes con trastornos neurodegenerativos”.
Las familias con sus seres queridos en sillas de ruedas, tetrapléjicos,
parapléjicos o gravemente discapacitados apenas encuentran motivos
para la esperanza cuando se les comunica que sus casos no tienen
remedio. “Te enseñan un poco cómo vivir. A la gente le enseñan
a cargar con su dolencia y que se logre incorporar a la sociedad
con lo poquito que pueda hacer, aunque las sillas de ruedas sean
cada vez más sofisticadas”, agrega Villa, responsable de un centro
que no ha descubierto la pólvora –pues la comunidad médica internacional
sabe qué hacer con estos enfermos–, pero que “es el único en el
mundo que aplica un sistema de rehabilitación intensiva de hasta
siete horas diarias, contra la hora y media o dos horas semanales
de promedio en la mayoría de los hospitales públicos del mundo”.
En el mejor de los casos, incluyendo clínicas privadas, la terapia
ronda las dos horas, dos o tres veces a la semana, dependiendo
del tipo de lesión. ¿Y los resultados? El médico cubano asegura
que las personas tratadas en el CIREN, más de 40.000 de 83 países
desde 1989, experimentan una mejoría del 60% al 70% respecto a
como llegaron al centro. “Trabajamos con el convencimiento de
que se pueden recuperar funciones perdidas".
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